domingo, 25 de enero de 2009

Tu presencia.

Tu presencia me acaricia,
suavemente besa mi piel
poniéndome el vello alerta,
haciéndome estremecer.
Me pierdo en mis pensamientos,
me pierdo entre mi ilusión,
entre esta ilusión que nace
en el fondo del corazón.
Me pierdo entre recuerdos
que guardo como tesoro
me fascinó ver cómo eras,
fuiste el niño de mis ojos.
Pero lentamente
la brisa de tu recuerdo que me acariciaba
se esfuma, se aleja
me deja triste y desolada.
Desapareces entre brumas que me nublan
que van haciendo mi día sombrío
entre brisas que me velan,
entre vientos enfurecidos.
Y poco a poco regreso a la realidad,
me doy cuenta que te alejaste
y que nunca regresarás.
La angustia,
compañera que no me abandona un momento
la nostalgia me invade
aunque evitarlo con fuerza intento.
Todo aquello que me decías
parece haber pasado como un sueño cumplido
que a mí te dirigieras
y compartieras tu cariño conmigo.
Tantas cosas hermosas de tu ser me ofreciste,
que ahora me parecen mentira y me hacen sentir triste,
pero yo me las guardaré siempre muy dentro,
porque aunque fuera por un momento
tus pensamientos invadieron,
cosas tan hermosas,
que ahora duelen
y recordarlas no puedo.

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