Como una niña que pierde un caramelo
en el bolsillo de su chaqueta,
como aquella anciana sin dientes
que se vuelve tan coqueta.
Como un artista que sale al escenario
pero el público no vino
y actúa en solitario.
Como un perro abandonado
en una gran mansión
como un okupa buscando
alquilar un habitación.
Como una flor que desea
poder llegar a caminar,
como un río que espera
poder el cielo tocar.
Como un libro que quiere
deshacerse de su argumento,
como una canción que sueña
le traigan el silencio.
Así de estúpida me siento,
así de ignorante he sido
pensando que eras
un buen y sincero amigo,
pero cual guitarra sin cuerdas
que recuerda que sin ellas no puede hablar
me he dado cuenta que nada de todo aquello
era de verdad.
Gracias por los momentos que me regalaste,
pero ya no los quiero para mí
pues se que reniegas de ellos
y que te da igual no saber de mí.
Con ignorancia me correspondes
y con ignorancia responderé
pues dicen que lo que un día siembras,
otro lo has de recoger.
domingo, 25 de enero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario