jueves, 29 de enero de 2009

No sé porqué...

Y no sé porqué
me vuelve a entrar la tontería,
de volver a quererte
si tú no me querías.

No sé porqué
cuando invades mi pensamiento,
me arrancas esa sonrisa
recordándome lo que siento.

Y digo "recordándome"
porque olvidarte quiero
no soñarte, no pensarte,
no echarte más de menos.

Y una vez más
cuando lo creo conseguido,
vuelvo a darme cuenta
que a olvidarte no he aprendido.

Y no sé porqué tengo que quererte
sino quiero querer,
si me duele tenerte cerca
pero verte lejos también.

Como una niña caprichosa
que en un juguete se empecina
como una reina poderosa
que ambiciona la lotería.
Igual siento por tí
el añoro que he querido
tenerte cerca y que me quieras
y que seas para siempre mío.

miércoles, 28 de enero de 2009

Y te quise...

Esperaré a que vuelvas
el día menos pensado
pagando por cada minuto
que no pasé a tu lado.
Queriendo tenerte cerca
y no verte desolado
pidiendo perdón por decirte
que a quererte había llegado.
Y no encuentro perdón posible
para redimir este pecado,
quererte como te quise,
esperar como he esperado.
Más me hallo en el abismo
que yo misma me creé
mi desdicha fue quererte
y siempre lo pagaré.
Ya no sientes por mi alma,
quizás nunca existió
para tí fue solo un sueño
y en un sueño terminó.

martes, 27 de enero de 2009

Tu olvido y mi espera...

Y sentarme frente a esta hoja en blanco,
hace que me acuerde de tí,
de las cosas que te dije
y las que me quedaron por decir.
Mis palabras te dieron vida
el día de tu cumpleaños,
pero quedarán en nada
con el paso de los años.
Escribí lo que sentía,
lo que dictaba mi corazón
y no reniego de ello
aunque me trates con traición.
Estuve aquí para darte ánimos,
para subirte la moral,
para hacer que no te hundieras
en un frío vendaval.
Una y mil veces lo haría de nuevo
si fuese necesario,
pero parece que ya no lo necesitas
después de un nuevo calendario.
Qué fácil te es el olvido
yo que te entregaba el corazón
no esperaba que hicieras los mismo,
pero tampoco tu negación.
Tu negación a seguir dándome
una parte de tí,
a no querer hablarme
ni a querer saber de mí.
Allá tú con lo que haces,
me duele el corazón
pero nada puede hacer
contra él la razón.
Y a pesar de todo entiendo,
por triste que parezca,
que estaré siempre esperándote
aunque tú no lo merezcas.

Tan cerca estuviste, tan lejos quedaste...

Momentos desilusionados
que se marchan diciendo adiós
pues no volverán a vernos
ni a vivir entre los dos.
Algún tiempo estuvieron
y siguieron a nuestro lado
pero ahora se marchan tristes
al sentirse ignorados.
¿Por qué te acercaste a mí de esa manera?
Es algo que no logro comprender
tan inesperado, tan dulce, tan difícil de creer...
Todo lo creaba mi entusiasmo,
mis ganas de acercarme más
de conocerte, de hablar contigo,
pero nada fue verdad.
Tus palabras tanto bien me hicieron
pero en palabras se quedaron nada más,
tanto decir que no me olvidarías
y ahora no quieres volver a hablar.
Y tus encantos ya no me pueden,
en parte porque ya no los siento,
en parte porque de acercarte a mí
ya no haces intento.
Pensarás que tu pasado
en el pasado ha de quedar
y que no vale la pena
ponerse a recordar,
pero yo tampoco pido tanto
no pido que me entregues
de nuevo tu encanto
me conformaría con sentirte
de vez en cuando cerca
aún sabiendo que, ahora,
lejos de mi te encuentras.
Y vuelven a la carga palabras que no salen de mi boca,
que se mueven por mi mente igual que una bola loca.
Ellas se llaman poesía, o simplemente liberación,
pues me desahoga darles forma en un folio sin color.

domingo, 25 de enero de 2009

Tu presencia.

Tu presencia me acaricia,
suavemente besa mi piel
poniéndome el vello alerta,
haciéndome estremecer.
Me pierdo en mis pensamientos,
me pierdo entre mi ilusión,
entre esta ilusión que nace
en el fondo del corazón.
Me pierdo entre recuerdos
que guardo como tesoro
me fascinó ver cómo eras,
fuiste el niño de mis ojos.
Pero lentamente
la brisa de tu recuerdo que me acariciaba
se esfuma, se aleja
me deja triste y desolada.
Desapareces entre brumas que me nublan
que van haciendo mi día sombrío
entre brisas que me velan,
entre vientos enfurecidos.
Y poco a poco regreso a la realidad,
me doy cuenta que te alejaste
y que nunca regresarás.
La angustia,
compañera que no me abandona un momento
la nostalgia me invade
aunque evitarlo con fuerza intento.
Todo aquello que me decías
parece haber pasado como un sueño cumplido
que a mí te dirigieras
y compartieras tu cariño conmigo.
Tantas cosas hermosas de tu ser me ofreciste,
que ahora me parecen mentira y me hacen sentir triste,
pero yo me las guardaré siempre muy dentro,
porque aunque fuera por un momento
tus pensamientos invadieron,
cosas tan hermosas,
que ahora duelen
y recordarlas no puedo.

Estúpida.

Como una niña que pierde un caramelo
en el bolsillo de su chaqueta,
como aquella anciana sin dientes
que se vuelve tan coqueta.
Como un artista que sale al escenario
pero el público no vino
y actúa en solitario.
Como un perro abandonado
en una gran mansión
como un okupa buscando
alquilar un habitación.
Como una flor que desea
poder llegar a caminar,
como un río que espera
poder el cielo tocar.
Como un libro que quiere
deshacerse de su argumento,
como una canción que sueña
le traigan el silencio.
Así de estúpida me siento,
así de ignorante he sido
pensando que eras
un buen y sincero amigo,
pero cual guitarra sin cuerdas
que recuerda que sin ellas no puede hablar
me he dado cuenta que nada de todo aquello
era de verdad.
Gracias por los momentos que me regalaste,
pero ya no los quiero para mí
pues se que reniegas de ellos
y que te da igual no saber de mí.
Con ignorancia me correspondes
y con ignorancia responderé
pues dicen que lo que un día siembras,
otro lo has de recoger.

sábado, 24 de enero de 2009

La ignorancia, duele.

Y cuando menos lo esperaba
apareciste y quisiste conocerme
y descubrí a una persona maravillosa
que supo con sus encantos retenerme.
Creí que eras diferente,
ciega tenías mi mente
pues solo pensaba en tí y
soñaba con algún día tenerte.

Me diste momentos tan maravillosos
que deseaba infinitos
que soñaba con que realidad se hicieran
pero para tí no fueron más que una "amistad" pasajera.
Tan igual a tantos otros,
aunque quizás diferente
pues ahora me evitas
a pesar de que yo llegué a quererte.

Ahora todo aquello
para tí ha quedado lejos,
parece que de mí te has cansado
el olvido invade tu mente
y todo aquello solo es parte de tu pasado.
Te cansaste de mí,
y yo me cansé de lamerte el culo
sabiendo ahora que me ignoras,
no quiero tenerte más en mi mundo.
Y no volveré a pensar en tí,
o por lo menos voy a intentarlo
pues no merece la pena
quien se olvida que lo quieres a tu lado.

Puñalada traicionera
que jamás esperaba de tí
con lo que en mi vida eras,
todo cuando me hacía feliz.
Se que hubo un tiempo
en que yo también era parte de tí
te confortaba hablar conmigo,
deseabas encontrarme y hacerme sonreír.

Y aquel que conocí
se fue tan rápido como tarde vino
o quizás nunca estuvo
y solo fue un espejismo del destino,
y a pesar de que he luchado
por no darle la razón a la cordura
vuelvo a confirmar, aunque te quise con locura,
que cuando algo parece tan bonito como para ser cierto,
es que no lo es, y tú ¡no lo eres!

Aléjate de los que te aprecian,
de los que solo te desean felicidad
y solo encontrarás tristeza,
y al final del camino, soledad.
Solo deseo que eso nunca te suceda,
te lo digo de corazón
y que los que te rodeen lo hagan de forma sincera,
apreciando tu valor.

Solo me queda desearte, como siempre
y a pesar de todo, que te vaya bonito,
porque sigo pensando que eres un gran tesoro
a pesar de que ya no lo compartas conmigo.