¿Qué es domesticar?, domesticar significa "crear lazos". Tú para mí no eres más que un jovencito semejante a cien mil muchachitos. Además, no te necesito. Tampoco tú a mí. No soy para tí más que un zorro parecido a cien mil zorros. En cambio, si me domesticas sentiremos necesidad uno del otro. Serás para mi único en el mundo, seré para tí único en el mundo.
Si me domesticas mi vida se verá envuelta por un gran sol. Podré conocer un ruido de pasos que será diferente a todos los demás. Los otros pasos, me hacen correr y esconder bajo la tierra. Pero los tuyos, sin embargo, me llamarán fuera de la madriguera, como una música.
Mira, ¿puedes ver allá a lo lejos los campos de trigo?. Yo no como pan, por lo que para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo nada me recuerdan, es triste. Pero tú tienes cabellos de color oro, cuando me hayas por fin domesticado el trigo dorado me recordará a tí, y amaré el sonido del viento en el trigo.
¡POR FAVOR, DOMESTÍCAME! y... ¿qué debo hacer?
Debes tener suficiente paciencia. En un principio, te sentarás a cierta distancia, algo lejos de mí sobre la hierba. Yo te miraré de reojo y tú no dirás nada. La palabra suele ser fuente de malentendidos. Cada día podrás sentarte un poco más cerca. Lo mejor es venir siempre a la misma hora. Si sé que vienes a las cuatro de la tarde empezaré a estar feliz desde las tres. A medida que se acerque la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro estaré agitado e inquieto y comenzaré a descubrir el precio de la felicidad. En cambio, si vienes a distintas horas, no sabré nunca en qué momento preparar mi corazón.
Y cuando me digas adiós lloraré. Si uno se domestica corre el riesgo de llorar un poco.
Y... cuando vuelvas a decirme adiós yo te regalaré un secreto.
Mi secreto es muy simple: no se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos, lo más importante es lo invisible.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
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